Nuevos retos, nuevas situaciones

27/7/09 ITG Auditores - Prensa

El mundo afronta, como se dice en jerga informática, un reseteo total del sistema.

El sistema global está situando a cada cual en su sitio. Se han incorporado nuevos y muy importantes actores poco endeudados y con todo por ser hecho (infraestructuras, mercado interior, etc..), China, India y Brasil.

En la situación actual, en España nos encontramos con elevado nivel de deuda por habitante, con un sistema productivo no del todo competitivo con respecto a los nuevos actores globales, así como con una formación de clase medio baja para el mundo global, a parte de una baja capacitación de idiomas para desenvolvernos en entornos multinacionales.

Nos gusta escuchar las opiniones del ex ministro Rato, experto en la economía española:

“El ex vicepresidente económico y ex director del Fondo Monetario Internacional Rodrigo Rato, advirtió ayer al Gobierno de que las medidas demasiado simples, populistas y poco creíbles que está tomando en materia económica ante la crisis le van a resultar «muy costosas desde el punto de vista electoral».

Durante su intervención en un curso celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, organizado por el Santander en la capital cántabra, Rato señaló que el gran desafío en España es el incremento del desempleo, ya que la economía española se está ajustando por ese lado. Ahora bien, advirtió que si se toma la decisión de ajustar la pérdida de competitividad por la vía del recorte del empleo hay que meditarlo y explicarlo, porque acarrea consecuencias a corto y medio plazo.

Rato también fue muy crítico con el intenso incremento del déficit exterior español, sobre todo cuando se partía al inicio de la crisis con unas finanzas públicas muy saneadas. En ese sentido, recordó la polémica abierta por cómo ha gastado el Gobierno los fondos existentes y le recordó que ahora le va a ser muy difícil reducirlo ante el panorama económico internacional y la recesión a nivel nacional.”

Con la degradación que se ha producido en las empresas y mercado laboral, descartamos una recuperación rápida. No esperamos que se produzca una recuperación de la tasa de empleo a corto plazo, aunque si bien a medio plazo, puede que se estabilice en el 20%, si mejoramos en algo nuestra competitividad exterior.


En enero 2009 se preveía una caida del PIB del 2% y probablemente hablemos del 6% a final de año. Para 2009 en 2008 se preveía una ligera caida del PIB, exactamente lo mismo que ahora se pronostica para 2010, que se pronostica una caida del 0,8%, en continua revisión a la baja para España (no así para el resto de OCDE).

Nosotros no nos atrevemos a ver recuperación hasta que no se solucione el problema de deuda externa y la recolocación masiva de pisos e inmuebles que entendemos se van a realizar en 2010 para aquellos que tengan algo de dinero.

Este es un factor diferencial respecto al resto de Europa y el mundo y por ello no se puede hablar de ciclos ni tendencias sino de si tenemos hoy por hoy capacidad de pago de nuestra deuda.

El BCE realizó hace unos días la mayor inyección de liquidez de su historia, de 442.200 millones de euros a 1.121 entidades financieras, lo que bate el anterior récord de 348.600 millones de la inyección de emergencia de diciembre de 2007. Este volumen ha desatado muchas especulaciones en el sentido de que la crisis de liquidez de la banca puede no haber terminado. Sin embargo, fuentes de varias entidades explican que la demanda de ayer no significa que la banca tenga necesidades acuciantes de dinero, sino que las condiciones eran tan buenas que era casi obligatorio acudir. Otra cosa es que esta lluvia de millones no significa necesariamente que se vaya a reactivar el crédito.

"La subasta de ayer era un chollo, lo tenía todo: volumen ilimitado, tipo fijo del 1% y plazo de un año. Era absurdo no acudir", explican en una entidad española. Estas condiciones superan con mucho a las de otras alternativas usadas hasta ahora, como el fenecido FAAF (fondo de adquisición de activos) del Gobierno o las emisiones de deuda con aval: en estas medidas las cantidades están tasadas para cada entidad y los tipos de interés son mucho más elevados.

En el caso de la deuda con aval, la mejoría del mercado ha permitido a las últimas entidades salir con un diferencial de en torno a 0,70 puntos respecto al  tipo de referencia (por tomar una aproximación, el Euribor a un año se encontraba en el 1,58% antes de la subasta de ayer) al que hay que añadir la prima que cobra el Gobierno, que puede llegar a 1 punto porcentual entero en función del rating de la entidad. En total, puede salir a un tipo de interés de entre el 3,25% y el 3,5%, frente al 1% de la inyección del BCE. La ventaja de las emisiones con aval es el plazo (tres años), pero el sector considera que el año que da Trichet está bastante bien.

"El sector tiene liquidez suficiente para lo que necesitamos, que es básicamente cubrir los vencimientos de deuda; el año pasado no teníamos ni para eso, de ahí la crisis. Pero no tenemos dinero para nada más. Ahora, con esta inyección del BCE tendremos un colchón que nunca viene mal, porque la liquidez no le sobra a nadie", afirman en otra entidad.

La gran pregunta es qué van a hacer bancos y cajas con esa liquidez. "Eso depende de cada uno y de sus prioridades. Si tienes que acometer muchas refinanciaciones de inmobiliarias, pues no te queda mucho para prestar a otros clientes. Y habrá también quien prefiera prestarlo en el interbancario antes que dar crédito a la clientela", explican en una tercera entidad. Precisamente, ése es el principal destino que espera el mercado que se dé al dinero, de ahí que ayer el Euribor bajara de golpe hasta el 1,57%, nuevo mínimo histórico.

Por tanto, no hay que esperar que esta inyección abra el cierre del grifo del crédito de la banca, que sigue muy cerrado. Algo que el sector justifica porque no hay "demanda solvente" de crédito (antes de la crisis lo de solvente no importaba) y, en consecuencia, no presta a los "insolventes" para no incrementar todavía más su riesgo en un momento de aumento explosivo de la morosidad y de las provisiones, que amenazan claramente las cuentas de resultados de buena parte del sector.

Lo cierto es que la banca de nuestro país había pedido al banco central en numerosas ocasiones que alargara los plazos de las subastas de liquidez, puesto que hasta ahora el máximo eran seis meses. Esta mejor permite a las entidades gestionar la liquidez con más tranquilidad sin tener que estar renovando constantemente los créditos con el temor a que, en algún momento, se cierre el grifo ilimitado de la ventanilla de descuento del BCE.

Este temor de momento es remoto, pero algunos banqueros reconocen que está ahí y que puede hacerse realidad si la banca alemana -que es la que 'corta el bacalao' en Fráncfort- empieza a salir del agujero. Y como primer aviso en este sentido, el BCE decidió en Mayo  bajar un 30% como media la valoración del papel que nuestros bancos y cajas llevan a descontar, básicamente titulizaciones y cédulas hipotecarias. Es decir, que a cambio del mismo papel, ahora las entidades reciben un 30% menos de liquidez.

El sistema financiero español recibió otro duro golpe hace dos semanas con la decisión de Moody's de recortar el rating de la deuda a 25 entidades y la advertencia de que otras siete continúan bajo vigilancia para una posible revisión a la baja. Los expertos consideran que la primera consecuencia de esta medida es que los inversores exigirá a estos emisores unos spreads más elevados en sus emisiones, un requisito que se añade a las innumerables trabas que ya tenían las entidades financieras de tamaño más reducido para obtener financiación, sobre todo fuera de España.


"La bajada del rating dificulta el acceso a los mercados de capitales y se traducirá en unos diferenciales mayores", explica Bettina Gallego, gestora de renta variable de Inversis. Esta experta añade que, aunque es pronto para asegurar que se han visto los máximos en el coste que implica emitir deuda para el sector financiero, sí que es cierto que la tensión de los últimos meses se está relajando "un poco". Aún así, no descarta más rebajas de rating.


Las últimas emisiones de cédulas hipotecarias las han llevado a cabo Banco Santander y Banco Popular, con unos diferenciales sobre el euríbor de 110 y 135 puntos básicos, respectivamente. Fuentes de mercado, sin embargo, aseguran que las entidades afectadas por el reciente descenso en su calificación de riesgo tendrán que pagar un spread mínimo de 180 puntos básicos para conseguir colocar sus títulos. Este endurecimiento de las condiciones podría afectar al grupo de cajas que, de la mano de Ahorro Corporación, ultima la colocación de cédulas hipotecarias fuera de España por un importe de entre 1.500 y 2.000 millones de euros.


Los expertos, no obstante, advierten que el impacto no será muy brusco por varios motivos. Primero, no se trata de un caso aislado, sino que las agencias de calificación de riesgo están reduciendo el rating también a la mayoría de las entidades europeas. Y, segundo, porque, con el estallido de la actual crisis, el papel de estas instituciones ha quedado en entredicho.


Además, explican que existe un abanico de soluciones para superar estos contratiempos. "Mientras cuenten con un rating A no van a tener problemas. Una alternativa es en las emisiones multicedentes aumentar el colateral, con lo que puede emitir el mismo importe en cédulas sin variar la calificación. Complica las cosas, pero no las cierra. Sólo a las entidades cuya situación sea muy mala. O bien que tengan un rating por debajo de A o que no tengan una cartera de hipotecas de suficiente calidad", afirma Miguel Lafont, de Société Générale.


Para Irene Pastoriza, de BNP Paribas, "la bajada de la calificación de Moody's puede tener claramente un impacto en el rating de las cédulas hipotecarias del emisor", aunque explica que actualmente todas las agencias están revisando la metodología que aplican con el objetivo de "ligar más el rating de las cédulas al del emisor".


Miguel Lafont añade que a las emisiones que cuentan con el aval del Estado no les va a afectar en absoluto, ya que este papel tiene el respaldo de la solvencia del Reino de España, mientras que en la deuda denominada senior, de momento, sólo se han atrevido a salir al mercado los grandes emisores, un grupo para el que la demanda no ha desaparecido en ningún momento.


Ocho entidades dejan de ser garantes en fondos

Otra de las derivadas de este recorte del rating afecta a los fondos garantizados, uno de los productos estrella con los que las entidades están captando dinero de sus clientes. La normativa establece que las entidades que otorguen garantías a los fondos de inversión tienen que contar con una calificación mínima: A- en Standard & Poor's y Fitch y A3 en Moody's. Tras la última revisión de Moody's, por tanto, otras ocho entidades pasan a engrosar la lista de las que no pueden actuar de garantes en sus nuevos fondos de inversión. Éstas son Caixa Manresa, Municipal de Burgos, Terrasa, Banco de Valencia, La Caja de Canarias, Caja Ávila y Caja Segovia.

Los expertos, no obstante, aseguran que las entidades cuentan con otras alternativas. Pueden buscar a alguna entidad que asuma esta función sobre la totalidad del fondo o utilizar una garantía externa, en la que la entidad se compromete a abonar la rentabilidad establecida a cada partícipe y no al fondo de inversión. "La diferencia entre ambos es el tratamiento fiscal, ya que en el segundo caso tributa como patrimonio por lo que el partícipe tendría que rendir cuentas con Hacienda en caso de que se tuviera que ejecutar esta garantía", explica Marcelo Casadejús, director de Marketing y Comunicación de Ahorro Corporación.

En su mayoría, señalan, las cajas están utilizando como garante de sus fondos a la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y son menos las entidades que, por el momento, han optado por un garante externo.

EL LASTRE PARA 2010, LA DEUDA EXTERNA

Las principales entidades financieras españolas pagarán en año y medio 17.000 millones en intereses por su deuda. Santander y BBVA acaparan más de la mitad, mientras que Caja Madrid es la caja más endeudada, la que más paga por sus cargas y la entidad de ahorro que más vencimientos afronta en el periodo. La financiación en el mercado de los grandes bancos y cajas les cuesta casi lo mismo que las hipotecas de sus clientes, un 3%.

La fuerte caída del Euribor, indicador al que suele referenciarse cualquier emisión de deuda, compite con la mayor exigencia del inversor por su dinero. La financiación mayorista de la banca, más cara que la minorista, se ha abaratado algo más de un punto porcentual en el último año, con el consecuente efecto positivo en el margen de intermediación. Pero colocar deuda nueva en el mercado es cada vez más caro y difícil debido a la crisis financiera, lo que amenaza con minar los márgenes en un futuro próximo.

En las últimas semanas, varias entidades españolas han conseguido emitir cédulas hipotecarias (bonos respaldados por hipotecas) sin el respaldo estatal. A pesar de la calidad de los activos, Banco Popular tuvo que retribuir al 4,35% una emisión a cinco años de 1.250 millones. Banesto y Santander colocaron estos productos al 3,625%, es decir, pagando un diferencial sobre el swap de 120 puntos básicos.

Ambas operaciones están por encima de la media a la que se financian las principales entidades españolas. Grupo Santander, incluido Banesto, retribuye su cartera de deuda al 2,77%, según información extraída de Bloomberg. Banco Popular lo hace al 3,11%, en la línea de Sabadell (3,11%), BBVA (3,35%), La Caixa (3,16%), Caja Madrid (3,36%) o Caixa Catalunya (3%). CAM (1,9%), Bankinter (2,45%) y Bancaja (2,6%) pagan menos por su deuda que Pastor (3,65%).

Así, en lo que resta de año y 2010, estas entidades pagarán 17.000 millones de euros en forma de intereses por la deuda que tienen emitida, según Bloomberg. El total de cargas se sitúan en 450.000 millones de euros, un 12,5% más que los 400.000 millones que debe el Estado español. Los grupos bancarios retribuirán al tenedor de los bonos con 12.000 millones, por los 5.000 millones de las cajas de ahorros.

Según La Caixa, la necesidad de financiación del sistema financiero español para lo que resta de año y 2010 se eleva a 112.000 millones de euros. Las medidas adoptadas por el BCE, que dio a la banca europea más de 400.000 millones de euros al 1%, y por el Gobierno español, con la compra de activos (50.000 millones) y los avales (100.000 millones) cubren en principio los requerimientos de amortización. “Con las medidas adoptadas, las necesidades de liquidez del sistema se pueden cubrir, aunque a un mayor coste”, dice la caja catalana.
Santander y BBVA son las entidades más endeudadas y, por ende, las que más interesen desembolsarán en este año y medio. El banco que preside Emilio Botín, con deuda de 183.000 millones y vencimientos en ese periodo de 40.600 millones, pagará 6.500 millones. El segundo banco español retribuirá al inversor con 3.400 millones por 76.200 millones de deuda y encara amortizaciones por 18.700 millones.

Popular está al frente del resto de los bancos con 950 millones de intereses para una deuda de 25.100 millones y vencimientos de 4.800 millones en año y medio. Le siguen Banco Sabadell (550, 17.200, 4.900), Bankinter (215, 7.500, 2.714) y Banco Pastor (280, 5.876, 1.750).

La entidad que preside Miguel Blesa es la más expuesta a la volatilidad de los tipos de interés debido a su alto endeudamiento. Caja Madrid debe al mercado más de 44.250 millones de euros con vencimientos de 9.700 millones para un activo de 190.400 millones a cierre de abril. En comparación, La Caixa debe al mercado 44.200 millones, con vencimientos de 4.100 millones, para un activo de 241.000.
Caixa Catalunya (14.500), CAM (14.300) y Bancaja (20.000) deben de forma conjunta 48.700 millones de euros y encaran vencimientos aproximados de 12.800 millones en año y medio. En ese periodo, pagarán 1.421 millones de euros en forma de intereses.